Lalita es el nombre de yogini (y también un diminutivo cariñoso) para Estíbaliz García.
Descubrir el yoga fue una revolución en mi vida: aprendí que la felicidad está disponible y que sólo hay que estirar la mano y servirse uno mismo.
También descubrí que, en mi caso personal, cuanto más cerca estoy del mar, más fácil resulta.
Empecé a aprender cómo enseñar yoga en el Nosara Yoga Institute, en Costa Rica, y desde entonces he dado clases en Costa Rica, en Portugal y en España.
Además de enseñar yoga y hacer Masaje Thai, estudio antropología y sabidurías orientales, soy terapeuta ocupacional, pongo discos de vez en cuando en el Tiger Lily y organizo viajes maravillosos como éste.